La cita de la semana


Cada semana añadiremos una cita referida a la ciudad de Salamanca. Gran parte de ellas forman parte del libro "Elogio de Salamanca", publicado por el Consorcio Salamanca 2002 en la colección Básicos 2002. La selección corre a cargo de Ignacio Francia.
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Salamanca es una ciudad señorial y bulliciosa. En la Plaza Mayor bajo las arcadas, se pasean desde por la mañana hasta por la noche los estudiantes, los soldados y las señoritas. Los señoritos toman vermut y pican aceitunas [...] se guiñan unos a otros, pasean en un sentido y en otro, viven en la Plaza y en ella envejecen. Por la noche encienden los antiguos faroles. Las arcadas toman aire de misterio, como alcobas. La hermosa Plaza achica a todas las bellezas locales. Todos los habitantes de Salamanca están enamorados de ella. No de ésta o de aquella señorita, sino de la Plaza misma, de sus arcadas, de sus faroles, de sus casas antiguas, del paseo largo como la vida misma. Bulliciosa y señorial es Salamanca.
Ilya Ehrenburg. Escritor ruso. "España, república de trabajadores".


La Plaza Mayor de Salamanca es la más bella de España y una de las cuatro mejores del mundo entero. Es la plaza más armoniosa que existe.



La anarquía de la vida está aquí dominada por la sabiduría. Cada calle tortuosa está regulada por un convento; los altibajos de una calleja terminan siempre en una plazuela, y toda la ciudad está regida por la Plaza Mayor, un cuadro tan perfecto como el silogismo de un escolástico. [...] Es el noble corazón de una ciudad que, durante setecientos años, defendió de un caos completo la unidad de Cristo.

Waldo Frank. Escritor. "España Virgen. Escenas del drama espiritual de un gran pueblo"


En ninguna parte he visto tantos monumentos en un espacio tan reducido; pero en ninguna parte he visto tal cantidad de monumentos inconclusos, de monumentos destruidos. [Alude a la Guerra de la Independencia] Salamanca parece llorar sobre sus grandezas de los siglos XV y XVI, porque casi toda su pompa arquitectónica data de entonces. El siglo XVII no la ha dotado más que de una cosa digna de admiración, la Plaza Mayor. Es seguramente la plaza pública mas bella de España.

Auguste-Emile Begin. Médico. "Voyage pittoresque en Espagne et en Portugal". 1862.


[Salamanca:] Ya la mera visión del puente les había impresionado. Un puente levantado sobre gigantescos bloques de piedra, un arco detrás de otro a través del ancho río. Y luego la ciudad misma, incomparablemente mayor que Guarda. Cada uno de los barrios que se erguían sobre las colinas era en sí una ciudad, en parte rodeada por murallas hechas con los mismos grandes bloques que el puente, en parte protegida por empalizadas como el castillo de Sabugal. El viejo les había dicho que el puente y las murallas habían sido construidos por los descendientes de Rómulo, que estaban allí desde los tiempos en que Jesucristo fue crucificado.

Frank Baer. Novelista. "El puente de Alcantara".


[Ante Salamanca] Lo primero que a sus ojos se le ofrezca será ese rostro quemado en oros de mediodía y atardecer, en soles antiguos y recientes, como color o acento de la perennidad o amorosa detención en el tiempo que Salamanca sugiere siempre a quien se acerca a ella.
Rafael Santos Torroella. Catedrático.

Una ciudad toda de oro en un cielo de leyenda. Jamás, en esta España abrasada donde tantas casas, campanas, piedras, rostros, tienen los morenos colores ardientes que abandona la llama a lo que poseyó, el flamígero sol hizo un don más soberbio. No hay aquí los tonos de rosa seca, de almendra tostada, de sayal de Santa Teresa, sino los de la miel delicada apenas pálida del panal, los del trigo a punto de madurar, los del henchido moscatel, del oro, en una palabra ¡del oro!.
André Corthis. (Andrée Husson, periodista) "Peregrinaciones por España". 1931.

[Ciudad] enmohecida y azafranada [...] en medio de desnudas colinas rojas que se enarcan contra un enorme cielo plano, en el cual las nubes parecen moles de granito, como catedrales flotantes, tan sólidas son, tan pesadas tan siniestras.


¡Qué hermosa ciudad! -dijo miss Fly con arrobamiento contemplativo-. Todo aquí respira la grandeza de una edad gloriosa e ilustre. ¡Cuán excelsos, cuán poderosos no han sido los sentimientos que han necesitado tanta, tantísima piedra para manifestarse! ¿Para vos no dicen nada esas altas torres, esas largas ojivas, esos techos, esos gigantes que alzan sus manos hacia el cielo, esas dos catedrales, la una anciana y de rodillas, arrugada, inválida, agazapada contra el suelo y al arrimo de su hija; la otra flamante y en pie, inmensa, hermosa, lozana, respirando vida en su robusta mole? ¿Para vos no dicen nada esos cien colegios y conventos, obra de la ciencia y de la piedra reunidas? ¿Y esos palacios de los grandes señores, esas pareces llenas de escudos y rejas, indicios de soberbia y precaución?.



Salamanca es una ciudad melancólica (...) Pero, con su melancolía y todo ¡qué interesante, aún más, qué espléndido lugar es Salamanca! ¡Cuán soberbias sus iglesias, qué estupendos sus conventos abandonados, y con qué sublime pero adusta grandeza sus enormes y ruinosos muros, que coronan la escarpada orilla del Tormes, miran el ameno río y a su venerable puente!
George Borrow. Clérigo protestante, viajero. La Biblia en España. 1970.



Esta ciudad de "estar y de volver", cuya hermosura no nos deja desasirnos ya de ella a los que del trato con sus hombres y monumentos hemos gustado.
José Camón Aznar. "Salamanca. Guía Artística". 1953




De repente el cielo de Salamanca, que hasta ese momento me había hostigado con una claridad casi teologal, se fue desangrando con lentitud y la luz empezó a agacharse imperceptiblemente, en un itinerario que parecía una discreta rendición (...) Miré otra vez hacia el cielo, que se debatía en un crepúsculo estrepitoso y barroco, y me pareció ver un sol que se ponía de rodillas y dimitía de su esplendor para alumbrar el esplendor de la belleza ajena. Fue una súbita sensación telúrica que me inundó de escalofríos: era como si la naturaleza se humillara ante la cultura.
Juan Manuel de Prada.  Escritor. "Salamanca capital de la lectura".


Yo era un recién llegado a Salamanca, un estudiante novato de leyes con veleidades literarias que hacía desfilar una mirada perpleja sobre la variedad arquitectónica de una ciudad que parecía ensimismada en la secreta conversación de la piedra.
Juan Manuel de Prada.  Escritor. "Salamanca capital de la lectura".



Mi primera visita a Salamanca tuvo lugar allá por el año 1958, cuando era joven estudiante universitario, y aún recuerdo la emoción que experimenté al ver esta antigua e impresionante ciudad (...) No había nada en mi tierra natal que pudiera compararse, ni siquiera remotamente, a los venerables lugares de Salamanca -donde la memoria de gloriosos períodos de la civilización europea resonaba en sus calles y reverberaba en la paredes de sus edificios construidos en la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco.
Jonathan Brown. Historiador. Discuros de entrega del Premio Nebrija 1997.



Cruzaron el río Tormes y entraron en la vieja ciudad gris de Salamanca a primeras horas de la tarde. El padre Quijote ignoraba todavía el objeto de su peregrinación, pero le hacía feliz su ignorancia. Era la ciudad universitaria en la que de chico había soñado hacer estudios [...]
-¿Qué decía, padre?
-Esta es una ciudad santa, Sancho.


Es una fiesta para los ojos y para el espíritu ver a la ciudad, como poso del cielo en la tierra, en la aguas del Tormes.
Miguel de Unamuno. Pensador, catedrático, rector.

Salamanca no representa una edad pasada o una raza muerta, como acontece con muchas ciudades ricas en monumentos gentiles; Salamanca existe todavía con toda su antigua vitalidad, aunque en estación tan desfavorable. Y existe porque no ha caducado enteramente la civilización a que debió su vida; porque los ideales de que noble símbolo sus iglesias y sus colegios siguen imperando en la nación que reconstruyeron los Reyes Católicos.
Pedro Antonio de Alarcón. "Dos días en Salamanca".


¡A Salamanca, antes de que, por razón de ornato público, le sacudan el polvo de los siglos! ¡A Salamanca, antes de que la reformen, antes de que la mejoren, antes de que la profanen...(que todo viene a ser la misma cosa)! ¡A Salamanca mañana mismo!
Pedro Antonio de Alarcón. "Dos días en Salamanca".



Cuando un país tiene entre sus fronteras el privilegio de poseer una ciudad como Salamanca no se le puede tolerar que no se le dé un trato especial y preferente [...] Tenemos que acostumbrarnos a exigir lo que por imperativo de los hechos y la naturaleza de las cosas resulta patente: que Salamanca es especial y única.
Pablo Beltrán de Heredía y Onís. Catedrático de Derecho Civil y Alcalde de Salamanca (1971-1979).



Ruidosa y suntuosa es la ciudad de Salamanca. A cada paso se ven palacios del Renacimiento. Abundan tanto como las tiendas de ultramarinos.
Ilya Ehrenburg. Escritor ruso. "España, república de trabajadores".




Es aquí donde se produjo la más memorable expresión del genio español, en la brillante época del Renacimiento. Quizá única en el mundo, esta ciudad es íntegramente un museo, museo de monumentos o ruinas. Un geólogo diría de Salamanca que un conglomerado arquitectónico.
Charles Graux. Helenista. Correspondece d'Espagne en Revue Hispanique.


Ciudad antigua, con mucho sabor. Todavía no he visto nada tan interesante en España ni fuera de España. Riqueza monumental -época renacentista- increíble.
Charles Graux. Helenista. Correspondece d'Espagne en Revue Hispanique.


Salamanca por la parte de Oriente y de lexos tiene una vista qual pocas ciudades de España; por la parte de mediodia y de cerca, y aun más por la de poniente tiene muchas y todas pintorescas.
José Luis Munárriz. Arquitecto. 


En medio de la llanura, en la luz que declina, levanta los techos de sus casas y palacios como una mole dentellada que asciende coronada por la catedral y que semeja una gran rosa-té, posada sobre la tierra sin árboles.
René Bazin. Escritor. "Terre d'Espagne". París, 1895.


El gótico se va salmantinizando, hasta que asoma el plateresco en toda su pujanza. Y el plateresco es el comentario que hace la piedra, obediente y roja, a las inquietudes renacentistas de la ciudad. 

José Sánchez Rojas. Escritor. Sensaciones de Salamanca


En ella se concentra el renacimiento arquitectónico español, pero con un carácter único y peculiar que lo convierte en un estilo aparte, sin la frialdad del renacimiento francés o italiano. Efectivamente; el plateresco salmantino, sea por el color de la piedra, sea por la suavidad y morosa lentitud con que está trabajada, tiene un acento cálido y sencillo que transmuta a la ciudad entera su encanto dulce, su belleza recóndita y humilde. Es, una vez más, el "plateresco rosal de otoño, con la encendida amarillez de la tarde de Renacimiento en las hojas", que infunde en las almas el "sueño de no morir" de que habló el Maestro.
Rufino Aguirre. Periodista. Salamanca vista por los extranjeros.



No es igual educarse en un ambiente descuidado que en el refinamiento de una gran arquitectura, y Salamanca posee ese tesoro: un gran marco arquitectónico y urbano propio de una de esas grandes ciudades universitarias que [...] son gloria y lujo de Europa.
Julio Cano Lasso. Arquitecto.



Una de las más bellas visiones del Renacimiento en Europa, perfecta en la unidad de estilo y en su armonía artística.
Alejandro Rogdenov. Teatro. 



En la Plaza de las Escuelas se articula la osatura del humanismo salmantino [...] el programa plástico del humanismo en España. Toda Salamanca se impregna de éste su sentido estético.
Martin S. Noel. Arquitecto. "España vista otra vez", 1926.






El cielo de la bóveda de la biblioteca de la Universidad [se alude al denominado Cielo de Salamanca, símbolo de Salamanca 2002] cierra y culmina la forma simbólica de la Universidad entendida como palacio del saber, en el cual los distintos lugares están perfectamente diseñados, para que el hombre que recorre sus espacios vaya adaptándose a la imagen de cada uno de ellos, hasta culminar en la perfección contemplativa del saber, que hace del espíritu del hombre un ser divino, de alguna manera centro de este universo que manifiesta en su estructura y composición la perfección del hombre.



Aquí, en esta ciudad de Salamanca, en la que vivo y trabajo, me he esforzado siempre por evitar que se la descaracterice, que se le arranque su alma tradicional encarnada en sus gloriosos monumentos dorados por soles seculares [...] Y es porque creo que el cuerpo de piedra en que se encierra el alma de esta ciudad es una constante lección de espiritualismo.
Miguel de Unamuno. Pensador, catedrático, rector. "Letras de América y otras lecturas".



Uno se adentra en Salamanca y Salamanca nos adentra hasta aquel secreto lugar donde se arrojan los ciudadanos y lavan las congojas, porque allí está la divina raíz de la hermosura, del reposo del hombre y del corazón de Dios. Por eso, aunque venían de lejos, en ella se quedaron para siempre Fray Luis de León y Miguel de Unamuno. Mientras en Salamanca haya tres científicos, tres metafísicos, tres teólogos, y tres poetas -todos a la altura del tiempo- Salamanca seguirá enhiesta y fecunda.

Olegario González de Cardenal. Teólogo. "Salamanca capital de la lectura"


El corazón y el núcleo de la cultura española.



Siempre pensé que Salamanca era una ciudad inexpugnable, pero al mismo tiempo impregnada de una permeabilidad que la hacía mestiza de razas y pensamientos, y que desde esa rara nacía su espíritu infrecuente y hostilmente hospitalario, si la contradicción es admisible.
Juan Manuel de Prada.  Escritor. "Salamanca capital de la lectura".



Salamanca vendría a conformar uno de los ideales y modelos en circulación sobre la ciudad contrarreformista: es, en este sentido, una ciudadela del saber teológico; "Depositaria diamantina -como la denomina Rocha y Ulloa"- de la fe de nuestra España".
Fernando R. de la Flor. Profesor. Atenas Castellana.




Brilla una joya que extendió sus destellos por el mundo.
Waldo Frank. Escritor. "España Virgen. Escenas del drama espiritual de un gran pueblo"



[Universidad de Salamanca] De allí había salido la polilla [el liberalismo] de la enseñanza para media España.
Jerónimo Castelló y Salas. Inquisidor General con Fernando VII.



La "Atenas Castellana" fue la palestra y el campo de liza de retóricas y dialécticas contiendas, el escenario de las escaramuzas del arte y de la agudeza de ingenio.
Antonio Bonet Correa. Catedrático.



Lo notable de la Universidad de Salamanca en el Siglo de Oro, y por lo que es dignamente recordada, es que supo estar presente en los avances científicos de su tiempo y, a la vez, no dudó en denunciar los abusos que podian producirse.
Manuel Fernández Álvarez.  Historiador. "La Universidad de Salamanca. Ocho Siglos de Magisterio"



La escuela salmantina se presenta como prolongación de un ambiente intelectual claramente definido, ya desde el principio del siglo XVIII, en la llamada "mansión de soberanas musas": Salamanca.

Fernando R. de la Flor. Profesor. "El semanario erudito y Curioso de Salamanca (1793-1798)


Los eruditos que enseñaban aquí investigaron todo lo investigable. Fue un economista salmantino el primero que advirtió del peligro nacional que entrañaba traer tanto oro al país sin aumentar al mismo tiempo su producción de artículos de consumo: se dio cuenta de la ruinosa inflación que tenía que ser consecuencia inevitable de tal política. Mucha más de la mitad de la intelectualidad de España gravitó en torno a estas aulas, y la lista de estudiantes de Salamanca que consiguieron fama es un memorial a la pujanza española.


Podemos afirmar con toda verdad y justicia que la Universidad de Salamanca es la principal educadora y formadora de los pueblos hispánicos, de su acerbo cultural. Es su Alma Mater a través de las Universidades, en las que proyectó su imagen, y a través de sus hijos, que les transmitieron su perenne mensaje de docencia.
Águeda Rodriguez Cruz. Profesora. 


Bosquejo de Hugo, por Prosper Mérimée.
wikipedia
Salamanca reposa, sonriente, sobre sus tres colinas,
duerme al son de las mandolinas
y se despierta sobresaltada con el griterío de sus estudiantes.
Victor Hugo. Escritor. Orientales, XXXI.




¿Dónde vas tú, tú que transitas tan tarde
por las calles desiertas de Salamanca,
con tu gorra negra y tu guitarra,
que disimulas bajo la capa?
El toque de queda ya ha sonado
y, desde hace tiempo,
en sus tranquilas casas,
los ciudadanos duermen a pierna suelta.
Albert Roussel. Músico. Canción "L'ecolier de Salamanque". Letra de René Chaloup.




La figura del tuno tiene sus raices en picaresca española. El estudiante pícaro desarrolló un estilo propio, avivado por los conocimientos y la vida universitaria, que le imprimió un carácter muy especial. La leyenda creada en torno a la "cueva de Salamanca" constituyó el caldo de cultivo ideal para atribuirse falsos poderes y artes curativas, argucias que emplearía con las gentes menos favorecidas culturalmente.
Luis E. Rodríguez-San Pedro y Roberto Martínez del Rio, profesor y tuno respectivamente.



[Michel Scott] un mago de fama terrible
que cuando en la Cueva de Salamanca
ordenaba moverse a su varita mágica,
sonaban las campanas de Notre-Dame.
Walter Scott. Escritor. Lay of the Last Mistrel, canto II estrofa 13.



Las artes diabólicas sólo son enseñadas de modo público en Toledo, Sevilla y Salamanca. En esta ciudad, madre en verdad ahora de las Bellas Artes, cuando allí estuve, me fue mostrada una cueva profundísima, reliquia de tan nefanda Academia, a la que la reina Isabel, mujer de temple varonil, esposa de Fernando el Católico, hace apenas cien años, mandó cerrar con piedras y cemento.



Existe en Salamanca un ancho subterráneo que tiene en su interior varias criptas y oquedades, a modo de hornos, y sobre él una ermita o capilla con la advocación de San Cipriano. [...] El vulgo cuenta de aquel sitio mil patrañas.
Jerónimo Münzer. Geógrafo. "De landibus Hispaniae"



Marchó Hércules a la ciudad de Salamanca, y porque estaba bien poblada determinó instruir allí un Estudio solemne. Hizo construir en tierra un grandísimo agujero, a modo de estudio, y allí colocó las siete artes liberales con otros varios e hizo venir a estudiar allí a los del país. El renombre de ese estudio fue grande por el país, y duro dicho estudio después hasta el tiempo en el que Santiago convirtió España a la Fe.


Insigne Universidad, estudio general del mundo y príncipe de las ciencias. [...] Ha sido pues esta Universidad de Salamanca enriquecida, y honrada de los pontífices, favorecida y amada de los reyes, y ha recibido continuamente de los unos y de los otros tantas y tan singulares merzedes y privilegios, que con ellas ha llegado a ser no solamente uno de los cuatro estudios generales del mundo, sino el más célebre de todos ellos, y el que más número de sabios defensores ha dado a la Iglesia, y mas jueces, y doctos magistrados a la república.
Antonio de Ledesma y Martín López de Hontiveros. 
Religioso y Profesor.
Estatutos hechos por la Universidad de Salamanca recopilados en 1629.



[Privilegio real de los profesores salmantinos] Doctores de Salamanca, sentaos y cubríos.
Rey Felipe III. ratificado por Juan Carlos I en octubre de 1976.



Las Universidades de Bolonia, París y Oxford fueron fundadas en el siglo XII, y eran las únicas que podían competir con Salamanca, que, al comienzo de su existencia (fue fundada entre 1230 y 1243) tendió a ser más liberal e introspectiva que sus rivales. [...] Su fama principal se debió a las matemáticas y las ciencias, en que era un faro de luz, muy por encima de sus competidoras.


A lo largo del quinientos van creciendo juntas en Salamanca dos renacientes maravillas: Su Universidad y la lengua española.
Fernando Lázaro Carreter.  Catedrático. Intervención en la RAE, 18 de enero de 2001.



Yo, para desarraigar la barbarie, de los hombres de esta nación no comencé yo por otra parte sino por el Estudio de Salamanca, al cual como una fortaleza, tomada por combate, no dudaba yo que los otros pueblos de España vendrían luego a rendirse.


Hay también en la ciudad de Salamanca una escuela superior, creyéndose que en toda la cristiandad no hay hombres tan sabios como en esta ciudad.



En Salamanca, a lo menos en espíritu, nació de nuevo la síntesis medieval, y en espíritu ha subsistido hasta hoy.
Waldo Frank. Escritor. "España Virgen. Escenas del drama espiritual de un gran pueblo"



De Salamanca vino la política teocrática de los Reyes Católicos, que fundieron la voluntad del Estado con la antigua idea de la Iglesia. De Salamanca salió la energía religiosa que ganó toda Sudamérica y parte de Norteamérica para la doctrina romana. Pero aquí, sobre todo, se nutrieron los místicos españoles que lograron la última gran conversión.
Waldo Frank. Escritor. "España Virgen. Escenas del drama espiritual de un gran pueblo"


[Universidad de Salamanca] Éste es el tesoro de donde proveo a mis reinos de justicia y gobierno.


Emperador Carlos V, al visitar Salamanca en 1534.



El programa de Salamanca [iconografía de las Escuelas Mayores], mirado a la luz de otros programas imperiales, y de ideología de la época, expresada en textos de chancillería, así como por moralistas, escritores, poetas, pintores, tallistas y decoradores, revela que la Universidad ha recibido la impronta del Emperador y traduce su imagen mítica.
Paulette Gabaudan. Profesora. "El mito imperial. Programa iconográfico en la Universidad de Salamanca".



Añadir leyenda
En Salamanca, ininterrumpidamente, con una historia brillante o decadente, plácida o azarosa, siempre ha habido Universidad. Y este es el rasgo más definitorio de Salamanca. Lo que más carácter le imprime. Si en Salamanca no hubiera habido Universidad, sería un poblachón entre leonés y extremeño. La Universidad es idea integradora, aglutinante, universalista.
Pablo Beltrán de Heredía y Onís. Catedrático de Derecho Civil y Alcalde de Salamanca (1971-1979).



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Durante siglos, Salamanca ha vivido en esa contradicción íntima entre intolerancia y apertura, sin la cual su carácter sería más flojo, su legado menos duradero y su impronta sobre las personas que han paseado sus calles mucho más circunstancial o epidérmica. La cultura, esa segregación lenta de siglos, se alimenta con esas paradojas.
Juan Manuel de Prada.  Escritor. "Salamanca capital de la lectura".



aupazaragoza.com
Si la historia política de Salamanca no es muy accidentada, en cambio su papel en la evolución cultural de España y aún de Europa ha sido en algunos momentos fundamental.
José Camón Aznar. "Salamanca. Guía Artística". 1953



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Por los estudios florecientes, Salamanca, durante siete siglos, así permanecerás otros siete fecundos, y nos darás el ejemplo que tantas veces diste: porque tal fue tu gran fama por las tierras todas.
Declaración de la Universidad de Gotinga (Alemania) con motivo del VII centenario de la Universidad.
Mayo de 1953.



En la Universidad [de Salamanca] amasijo democrático, donde entre la turbamulta escolar pudieron encontrarse futuros inquisidores y arzobispos, sabios hombres de leyes, aventureros en Indias y capitanes en Flandes, profundos teólogos en Trento, y pícaros y galeotes para todas las plazas, caminos y mesones del Reino
Rufino Aguirre. Periodista. "Salamanca vista por los extranjeros"


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Para encontrarme con vosotros he escogido este célebre y hermosa ciudad de Salamanca, que con su antigua Universidad fue centro y símbolo del periodo áureo de la teología en España y que desde aquí irradió su luz en el Concilio de Trento contribuyendo poderosamente a la renovación de toda la teología católica.
Papa Juan Pablo II. Mensaje a los teólogos españoles.
Universidad Pontificia 1-I-1982.



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[Como presidente de los Estados Unidos, en 1918 sentó las bases de la Sociedad de Naciones, futura ONU; al ser felicitado, respondió:] En realidad no es mérito mío. Ya había sido propuesto por un famoso teólogo español que enseñó en Salamanca en el siglo XVI y que se llamó Francisco de Vitoria.
Woodrow Wilson. Presidente de EEUU 1913-1921



A la [Universidad] Salmantina piden casi todos los pueblos y ciudades de España, como a Señora, leyes, instituciones, derechos. De allí salen para el Consejo Real, Consejeros, Jurisconsultos, Teólogos, Médicos, Maestros y Doctores de todas las ciencias.
Lawrence Beyerlinck. Teólogo y Escritor belga.




publico.es
"Salamantica docet" quiere decir algo más que estudios retirados, al margen de la vida ciudadana. La Universidad de Salamanca sabe que tiene compromisos morales; que sus deberes no se limitan a transmitir los conocimientos heredados de las diversas disciplinas. Eso es necesario, pero para ella quizás no sea suficiente.

Manuel Fernández Álvarez.  Historiador. "Salamanca sentida".


Madre de todas las ciencias [...], en la que hay asaz de todas las cosas que son necesarias a la humana vida en grande abundancia.



De todas las ciudades de España, Salamanca es cabeza y señora, ciudad ilustrísima, madre todas las virtudes y disciplinas, y con esclarecidos alumnos en las armas y en las letras. En la cual hay gran abundancia de todas las cosas.



No hay en toda España más preclaros estudios generales que los de Salamanca. Dijéronme que entonces concurrían a las varias facultades que allí se cursan 5.000 estudiantes; la fecundidad de la tierra, gracias a la cual pueden adquirirse los alimentos a muy bajo precio, y las a excelencias de los maestros que leen las diversas disciplinas, sin duda alguna, son las causas de que afluya a aquellas cátedras tan extraordinario número de escolares.
Jerónimo Münzer. Geógrafo. "Viaje por España y Portugal en los años 1494 y 1495"



Y aquella a la que alabo, mi Salamanca, de la cual soy deudor para siempre, y que es la primera de entra todas las del orbe y como la fuente de la cual los otros Gimnasios toman el agua de la doctrina, están todos allí como en compendio.
Diego de León Pinelo.  Rector de la Universidad de Lima.



El párroco había hecho la carrera de medicina y cirugía en Salamanca, pero ingresó en el seminario sin graduarse, y hasta el alcalde sabía que su autopsia carecía de valor legal.  Sin embargo, hizo cumplir la orden.





Algunos dicen aver
en Salamanca estudiantes
so color de deprender
que después suelen bolver,
más necios que fueron antes.
Gastan el tiempo en andar
de noche y en puterías
en dormir y pasear
borrachear y jugar
y en otras bellaquerías.

Sebastián de Horozco. "Teatro Universal de Proverbios".


ayto-toledo.org
No hay en Sicilia tanta
abundancia de trigo, como
en Salamanca de doctores.

Francisco Cervantes de Salazar. "Diálogos latinos".




En todas las cuales cosas aunque la Universidad de Salamanca excede a las demás de Europa, se aventaja mucho más en la virtud y en el recogimiento autoridad y tratamiento de los estudiantes (...), tanto que en esto, desde muy lejos se conoce el que se ha criado en aqueste Estudio.




Y como yo dijera que era bachiller por Salamanca, gritó: Basta. Habéis hecho vuestro elogio en una sola palabra. No tengo necesidad de más.




Andaba yo en la Rúa enamorado,
de una platera como un ángel bella,
tan necia que había dado en ser doncella.
Anónimo.



Los más que en Salamanca
son escolares,
sólo estudian en Ovidio
el "Arte Amandi".


Diego de Torres Villarroel.  "La tabernera de la puerta de Villamayor"




En Salamanca estudia
mi amante leyes;
hace mal en cansarse,
porque hartas tiene.
¡Ay, mi pique,
mi chulo estudiante!
Vente tras de mi garbillo
y deja el arte.
Diego de Torres Villarroel. "La tabernera de la puerta de Villamayor".



¿Ves aquel señor graduado,
roja borla, blanco guante,
que nemine discrepante
fue en Salamanca aprobado?
Pues con su borla, su grado,
cátedra, renta, y dinero
es un grande majadero

José Iglesias de la Casa. "Poesías Póstumas", 1820.




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Ave Salmantina
ciudad gloriosa;
de las letras, gloria
siempre preciosa.
He aquí que viene
un pobre escolar
cuya vida y costumbres
puedes recordar.
"Cantos latinos a imitacion de los que componia los Goliardos o estudiantes juglares en la Edad Media"




Todo en fin a media noche
reposaba, y tumba era
de sus dormidos vivientes
la antigua ciudad que riega
el Tormes, fecundo río,
nombrado de los poetas,
la famosa Salamanca,
insigne en armas y letras,
patria de ilustres varones,
noble archivo de las ciencias.



Con estas y otras desdichas llegamos a la ciudad de Salamanca, madre de los ingenios del mundo y princesa de todas las ciencias.
Jerónimo Alcalá Yañez. El donado hablador.



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Llegamos a Salamanca, donde la grandeza de aquella Universidad hizo que me olvidase de todo lo pasado. Alegrose mi alma de ver que que los ojos gozasen lo que tenían los oídos y los deseos llenos de la soberbia fama de aquellas academias que han puesto silencio a cuantas hay en el mundo. Vi aquellas cuatro columnas sobre quien estriba el gobierno universal de toda Europa, las basas que defiende la verdad católica.
Vicente Espinel.  Vida del escudero Marcos de Obregón.





En Salamanca, señor,
son mozos, gastan humor,
sigue cada cual su gusto;
hacen donaire del vicio,
gala de la travesura,
grandeza de la locura:
hace, al fin, la edad su oficio.
Juan Ruiz de Alarcón. "La verdad sospechosa"



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Tiene un ingenio excelente,
con pensamientos sutiles,
mas caprichos juveniles
con arrogancia imprudente.
De Salamanca reboza
la leche, y tiene en los labios
los contagiosos resabios
de aquella gente moza.
Aquel hablar arrojado,
mentir sin recato y modo,
aquel jactarse de todo,
y hacerse en todo extremado.
Juan Ruiz de Alarcón. "La verdad sospechosa".



Es madre general tan generosa,
que mil hijos extraños autoriza,
dotándolos de ciencia y renta honrosa.
[...]
La gran ciudad del mundo en nuestra España,
que parece que mira las almenas
en el ameno Tormes que las baña,
con más valor y ciencia enriquecidas
que el ancho mar de plata vierte arenas.


Lope de Vega.   "Famosa Comedia de la Bienaventurada Madre Santa Teresa de Jesús".


La más bella ciudad estás mirando
que el gallardo Pintor del cielo hermoso
repasa, todo el orbe iluminado.
Ya con su luz el Tormes caudaloso
las flores mira que guarnece atento
con blanco curso de cristal ondoso.
Este es de Salamanca el firme asiento,
pozo de ciencia, fuente milagrosa,
que trae del cielo empíreo el firmamento.


Lope de Vega. "Famosa Comedia de la Bienaventurada Madre Santa Teresa de Jesús".


Bachiller por Salamanca
también me hice luego, cuya
bachillería es licencia
que en mil actos me disculpa.
Pedro Calderón de la Barca.  Romance Biográfico.



Yo apostaré a que si van a estudiar a Salamanca, que a un tris han de venir a ser alcaldes de corte; que todo es burla, sino estudiar y más estudiar, y tener favor y ventura; y cuando menos se piensa el hombre, se halla con un vara en la mano o con una mitra en la cabeza.
Miguel de Cervantes.  "Don Quijote de la Mancha"


Postal Colección Don Quijote. Bachiller Sansón Carrasco

Yo, señores, por mis pecados, he estudiado cánones en Salamanca, y pícome algún tanto de decir mi razón con palabras claras, llanas y significantes.
Miguel de Cervantes.  "Don Quijote de la Mancha"

Ínclita ciudad famosa,
favorecida del cielo
Real Universidad,
madre de tantos ingenios [...]
¡Famosa Universidad,
salve, luz del del Evangelio,
celebrada en todo el mundo
con razón.
Lope  de Vega. "El asombro de la limpia Concepción"


No hay que esperar, yo lo soy,
que, aficionada a las letras,
la noche que con Dinardo,
por una secreta puerta,
pensé aventurar mi honor,
fui a Salamanca, y en ella
estudié, como lo veis.
Lope de Vega. "El alcalde Mayor"





Advierte, hija mía, que estás en Salamanca, que es llamada en todo el mundo madre de las ciencias, y que de ordinario cursan en ella y habitan diez o doce mil estudiantes, gente mozas, antojadiza, arrojada, libre, aficionada, gastadora, discreta, diabólica y de buen humor.


Miguel  de Cervantes. La tia fingida.




¡Qué más tienen los hombres de Salamanca que los de otras tierras! ¿Todos no son de carne y hueso? ¿Todos no tienen alma, con tres potencias y cinco sentidos? ¿Qué importa que tengan algunas más letras y estudios que los otros? Antes imagino yo que los tales se ciegan y caen más presto que los otros, porque tienen más entendimiento para conocer y estimar cuanto vale la hermosura.
Miguel  de Cervantes. La tia fingida.


En Salamanca, más vale un maravedí que la blanca.
Refrán popular

Salamanca, á unos sala, á otros manca, y a todos deja sin blanca.
Refrán popular

Salamanca, la blanca,
¿quién te mantiene?,
cuatro carboneritos
que van y vienen.


¡Cómo quieres que tenga
la cara blanca,
siendo carbonerito
de Salamanca!
Coplas populares.


Y a todo esto, señores
la infanta queda preñada;
si la infanta pare niño,
rey será de toda España;
si la infanta pare niña,
reina será de Salamanca.
Endecha a la muerte del rey don Juan, tradición marroquí.


Onde está tu padre, niña, tu padre y tus cuatro hermanos.
Allá están en Salamanca, a hacer un gran trato
a vender mula bermeja
y a comprar caballo blanco.
Romance sefardí. "Romancero Hispánico" de Ramón Menendez Pidal.


Era por el mes de junio, a las vueltas de las fiestas de San Juan, al tiempo que en Salamanca comienzan a cesar los estudios, cuando Marcelo, (...) después de una carrera tan larga, como es la de un año en la vida que allí se vive, se retiró, como a puerto sabroso, a la soledad de una granja (...) en la ribera del Tormes.


Fray Luis de León. "Los nombres de Cristo"




Mis padres piensan que estoy
estudiando en Salamanca,
y estoy queriendo a una niña
como la la leche de blanca.
Copla popular


A Salamanca, putas, que ha venido San Lucas. (Quiere decir que ha empezado el curso)


Refrán Popular.
Wikipedia






Salamanca, que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado.


Miguel de Cervantes.  El Licenciado Vidriera.










Ciudad gloriosa, Atenas invencible.
Fabricada de tu merecimiento,
En cuya magestad inaccesible,
Encontró solución el argumento,
De que pueda vencerse un imposible
Viendo excedido lo incapaz de aumento,
Pues a la gloria suma que exalta, 
No poder ser mayor la haze más alta.


Alvarez de Ribera. "Expresión panegírica diaria de las festivas demostraciones con que solemnizó la Canonización de San Juan de Sahagún la muy noble Ciudad de Salamanca, en 1669"




Émula moderna de la vieja Atenas.
Félix Lope de Vega.


Salamanca encierra en sí / todo lo bueno del mundo: / es un Liceo segundo, / Atenas se cifra allí. / De su luz el resplandor / también en las casas da, / como donde el fuego está / alcanza en torno el calor.
Félix Lope de Vega.  El bobo del colegio.




ORIGEN: Wikipedia
Once [puertas de muralla] Salamanca tiene,/ que con mayor arrogancia / su muro antiguo ennoblecen, / pues puede decir España, / que ha tres siglos que por ellas / entra muda la ignorancia, / y sale con mil laureles, / docta, ilustre, eterna y sabia.
Félix Lope de Vega.  El bobo del colegio.


En Salamanca, los dones, el toro de la puente los quita y los pone.
Refrán popular.


Salamanca no hace milagros: el que va jumento, no vuelve sabio.
Refrán popular.


Salamanca en general / de Estudio y de guerreros / Flor de España es de llamar.
Romance. Vida y Milagros de un pícaro médico del siglo XVI.




Salamanca, "alto soto de torres", existía antes de la Universidad. Viejas piedras lo atestiguan. Pero fue la Universidad la que le dio brillo y renombre. Todavía hoy, al que va por el mundo con la palabra Salamanca a cuestas, se le reconoce como representante de una sabiduría que pasó, de una reputación que llenó el mundo y empequeñeció por ley natural.
Gonzalo Torrente Ballester.



Lugar en donde se alberga el Palacio de las Musas y el Templo de Apolo y de Minerva, Salamanca ha sido desde la Edad Media hasta nuestros días la Ciudad del Saber.


El espíritu de los estudios humanistas está tatuado en la geografía urbana de Salamanca de tal manera que la ciudad no puede desprenderse de la carga de su historia.
Fernando R. de la Flor.


La ciudad imperial de las letras.
Gil González Dávila.


Todas las líneas rectas, en Salamanca, no conducen sino a Dios.
Alejandro Rognedov.


Una de las cuatro lumbreras de la Cristiandad.
Concilio  de Lyon.




Lumbrera del mundo, [...] ciudad abundantisima [al proclamarla], "Unum de quatuor Orbis generatibus studiis" [con París, Oxford y Bolonia].
Papa Alejandro IV.


La joya más preciosa en materia de letras que tiene la corona.
Memorial del Claustro Universitario, 1621.


Ende mando e defiendo firmemente que ninguno no sea osado de tomar portadgo ninguno a los escolares que vinieren al estudio de Salamanca, nin a sus omes de los que troxieren para gobierno e para mantenimiento de sus cosas.

Rey Alfonso X, el Sabio. Carta de 14 de agosto de 1276. Archivo de la Universidad de Salamanca.


Otorgo que los escolares que estudiaren en Salamanca non den portadgo por quantas cosas aducieren para si mismos, ellos o sos omes por ellos nin de ida nin de venida. Et otro si otorgo e mando que vayan seguros por todas las partes de mio regno con todas sus cosas.
Rey Fernando III. Carta de 12 de marzo de 1252. Archivo de la Universidad.


Otorgo e mando que haya Escuelas en Salamanca, [...] que vengan cuantos quisieren.
Rey Fernando III. Carta de 6 de abril de 1243. Archivo de la Universidad.


Salamanca es conocida en el mundo como madre de las ciencias, pero pocos la conocen como hija predilecta de las artes. La fama de sus estudios ha tenido grandes penegiristas, escritores ilustres que han consagrado su pluma y sus talentos a enaltecer las glorias de su célebre Escuela; ninguno, que sepamos, se ha dedicado a reseñar sus no menos célebres monumentos. Y es que nadie se detenía a contemplar esos gigantes de piedra levantados por la mano de los siglos en medio de nosotros, para dar testimonio de las civilizaciones que han precedido a la nuestra.
Modesto Falcón (profesor, historiador del s. XIX). Salamanca artística y monumental. 1867.


Centro intelectual de la monarquía española, emporio de las ciencias no inferior en concurso y fama a los de Paris y de Oxford, de Bolonia y de Lovaina, foco perenne de aquella animación estudiantina, alegre, libre y aun a veces tumultuosa, en que visiblemente se reflejaban no sólo el carácter de la nación, sino hasta los matices de sus varias provincias; tales son las ideas que despierta el nombre de Salamanca, y que con más viveza excita su presencia.

Jose María Quadrado."España: Sus monumentos y artes,su naturaleza e historia". Barcelona, 1884.

Una ciudad que por cualquier parte que se mire ha sido y es de las más famosas de nuestra Península. No hai en ella porción alguna que no sea teatro, donde puedan brillar las mejores plumas de la Nación, tegiendo un Elogio con sola la histórica sencilla narración de los hechos.
Bernardo Dorado. Historiador del S. XVIII. Compendio Histórico de la Ciudad de Salamanca. 1776.

Salamanca, la Reina del Tormes.
Fernando de Araújo. Escritor e historiador del S. XIX

Tormes, Rio que passa por Salamanca, cuya agua es muy delgada y sana: deste han bebido muchos hombres famosos y se puede estimar, como aquella fuente Cabalina, pues con ella se crían tantos ingenios y salen hombres eminentes en letras. Púdose dezir de tormo, por criar piedras redondas, o de termis, domina, Regina, que por su agua reyna de las aguas.

Sebastián de Covarrubias. Tesoro de la Lengua castellana, o española. 1611.

CASTRO DE YECLA
Que fue grande Salamanca en lo antiguo ya nos lo dixeron Plutarco, Polieno Macedon y Ptolomeo nos asegura que entre los pueblos vettones de la Provincia de Lusitania tenía Salamanca el principado. Confirma todo esto el cerco de Anibal, no atreviendose este osado capitán à dexar á la adversa à su partida a Roma, sin hacerla primero suya como luego lo egecutó.


Bernardo Dorado. Historiador del S. XVIII. Compendio Histórico de la Ciudad de Salamanca. 1776.


Salamanca: Predomina el signo de Libra, de triplicidad aérea, cálida, sanguínea, masculina, diurna y occidental; casa diurna de Venus, caída del Sol, exaltación de Saturno y detrimento diurno de Marte. Influyen en ella temperamento suave; ni excesivo frío ni molesto calor, ni humedad nociva ni sequedad enfema, sino una saludable y proporcionada templanza, que hace apacible el estudio y alienta el ánimo la especulación de las ciencias, facultades provechosas noticias.
Pedro de Quirós (Sacerdote del S. XVII)

Polybio y Estephano dizen de este nombre Salamanca ser griego y significar lo mesmo que canto prophetico o tierra de adivinación. Era pequeña ciudad antes que hubiese Universidad en ella, que sobreviniendo se hizo mucho mayor, ensanchando sus calles y multiplicando sus edificios con el gran concurso de los que venian a la nueva feria de los estudios y las letras.

Historia de las Antigüedades de la ciudad de Salamanca. Gil González Dávila

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"Salamanca, la Atenas de Occidente. Salamanca, Roma la Chica."
Dichos cultos.

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"En todas las ciencias primera, Salamanca enseña" (Omnium scientiarum princeps, Salmantica docet)

Divisa de la Universidad de Salamanca

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"Quien quiera aprender, que vaya a Salamanca"
Dicho popular





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