Arte Gótico. Construcciones religiosas. Convento de San Esteban (y IV)

Arte GóTICO
EDIFICIOS RELIGIOSOS GOTICOS       (1241-1544)
CONVENTO DE SAN ESTEBAN     (1516-1619) (Y IV)



Hechos relevantes: La constante y prolongada presencia a lo largo de los años, de ilustres teólogos, como los conocidos Padres de Trento, al igual que de destacados juristas, entre los que se encontraron los responsables del establecimiento del trascendental Derecho de Gentes.
Sin embargo la presencia de Colón en el convento, en el año 1492, hay que descartarla, pues las obras de renovación del conjunto de la edificación, que conducirían a su configuración actual se iniciaron en 1516, por lo que en 1492 el convento no dejaba de ser un proyecto. No obstante la visita a la Orden Dominicana, tendría lugar durante los años 1486 y 1487, pero en la finca que los Dominicos tenían en las proximidades de la ciudad, concretamente en Valcuevo, en las cercanías de Zorita.
El almirante y descubridor, volvería a hallarse en las instalaciones de la Orden Dominica, en el año 1506, esta vez en el convento, antes de que se produjera la remodelación definitiva del mismo. Fue en octubre del mencionado año, y lo hizo para gestionar con Deza, asuntos jurídicos y económicos, siendo recibido entonces en el ya existente “salón de profundis”.
Durante la Contrarreforma, el conjunto de la edificación, fue un importante centro donde se forjaron los Padres Dominicos que fundarían la prestigiosa Escuela de Salamanca, al frente de la que se hallaba de manera especialmente destacada, Francisco de Vitoria.


Retablo de San Esteban.
WIKIPEDIA
Curiosidades: Cuando el retablo de la iglesia, que cubre el ábside de la misma y que costó trece mil ducados, fue entregado en 1696 por José Benito Churriguera, este lo hizo “en blanco”, sin dorar ni pintar, no siendo hasta cuarenta y cinco años después, en 1739, cuando se contrataría el remate final de la obra. Para tener una idea de cómo se encontraría el mismo, antes de realizarse este último trabajo, podemos contemplar hoy día, los retablos que se hallan en las iglesias de San Martín, y del Corpus Christi.
La representación iconográfica que aparece en diferentes sitios de la edificación, que consiste en un perro sosteniendo en su boca una tea o antorcha ardiendo, es una referencia gráfica al dominico fiel, “domini canes” (perros de Dios).  Esto se deriva de un sueño que la correspondiente leyenda, atribuye a la madre de Santo Domingo de Guzmán, la cual dice que éste nació marcado con una estrella en la frente, signo o detalle, considerado de fidelidad, que no suele faltar en las distintas imágenes en las que este santo es representado.
La escalera claustral denominada de Soto, a la que en su momento se ha hecho mención, debe su nombre a Fray Domingo de Soto, confesor de Carlos I y teólogo, por ser él el que financió la obra, para lo cual invirtió el importe obtenido con la impresión de su libro titulado “IUSTITIA ET IURE”.
De los antecedentes góticos del convento, solo se conservan el salón de profundis y el claustro de los aljibes, en la primera dependencia oraba la comunidad por las almas de los difuntos, al ir y al volver del refectorio. El citado claustro debe su denominación, al que allí se hallaban los aljibes donde se guardaba el agua para el abastecimiento al convento.
La sillería del coro que está compuesta de ciento dieciocho sitiales, es obra del mirobrigense Alonso Balbás, trabajo para el que fue contratado en 1651. En este conjunto destaca la silla prioral, la cual realizó el tallista Juan de Mondravilla.





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