La Religión
Bula Exsurge Domine de León X, que amenaza a Lutero con la excomunión. |
Al repercutir la incesante afirmación de los
nacionalismos, se comienza a tambalear la obediencia a una Iglesia Universal. La Iglesia , que en el S. XI,
había encabezado un gran movimiento de renovación que le ayudó y contribuyó a
adquirir una mayor influencia espiritual y a reclamar para sí por primera vez
formalmente su derecho al poder terrenal, tuvo que enfrentarse en el S. XVI a la Reforma catalizada por
Martín Lutero. Originada por la iniciativa de fuerzas periféricas a Roma,
fue en un principio ignorada por la
Iglesia , y motivado por la actitud impávida del papado,
ocasionó que se eclipsara para siempre sus aspiraciones de reclamar, de nuevo
para sí, la autoridad universal en lo espiritual y en lo temporal. La Reforma , en un principio,
surge como una reacción de los pueblos germánicos contra aquello que ellos
consideran representativo de lo italiano, alcanzando éxito en el norte de
Europa.
PAZ DE AUSBURGO Portada de la edición impresa de los artículos del tratado, Maguncia 1955. |
Antes de proseguir con este tema, haremos un inciso para
hacer una aclaración interesante, o por lo menos curiosa. El término de “protestantes”
que se asocia y atribuye a los impulsores y seguidores de la Reforma , a la que nos
venimos refiriendo, no obedece en absoluto a la actitud que estos mantuvieron
respecto a las directrices y a la autoridad de la Iglesia. El reseñado
término se corresponde y tiene su origen, con la actitud que mantuvieron los
Príncipes Electores alemanes con el Emperador Carlos V, protestando ante él por
la falta de libertad que tenían para elegir una determinada religión para sus
territorios. A esta protesta se puso fin, al establecerse el documento que se
conoce como “La Paz de Augsburgo”, que, en 1555, Carlos V formalizó y aceptó. Éste, cansado de
las continuas luchas entre sus príncipes, suscribió la reseñada proclama en la
que aparecía el conocido lema: “cada principado alemán tendrá la fe de su
príncipe, y quien no esté de acuerdo podrá optar por el exilio”. Al año
siguiente el Emperador, optaría por el retiro, cediendo todos los territorios a
su hijo Felipe II, a excepción del Imperio Alemán, que lo hizo a favor de su
hermano Fernando I.
La campaña con que se inicia y desarrolla la Reforma , cuenta con
extraordinarios e influyentes propulsores, siendo uno de los principales, el
teólogo alemán, mencionado anteriormente, Martín Lutero. Éste alcanzó
extraordinaria relevancia al clavar, en 1517, en la puerta de la iglesia
llamada Schlosskirche, de Wittenberg (Sajonia), “las noventa y cinco tesis”,
mediante las cuales protestaba por la degradación de la Iglesia , las bulas
eclesiásticas, y por la frivolidad en la que vivía una parte importante del
clero.
Otra destacada figura que también protagonizó este
movimiento religioso, fue el eclesiástico suizo Ulrico Zuinglio, que conociendo
el contenido de los escritos de Lutero, inicio su propia vía reformista de
manera independiente. Adoptó posiciones más radicales que las del alemán,
siendo el principal reformador protestante de la Suiza de habla alemana, ya
que Zúrich fue el punto primordial desde el que impartió sus tesis. Condenó el
culto a las imágenes y a las reliquias, sustituyendo el latín por el alemán en
la liturgia, y eliminó la práctica de diferentes sacramentos.
También resultó ser un importante impulsor de la Reforma , con repercusión
en la zona francófona, Juan Calvino, francés, estudioso de Teología,
Humanidades, y Derecho, al que ya con anterioridad hemos hecho referencia. Con
muy poco más de veinte años, se convirtió al protestantismo al compartir los distintos
puntos de vista de Lutero, convicciones estas, que, en 1534, le obligaron a
abandonar París e instalarse en Basilea. La doctrina de Calvino superó en
influencia a la de Lutero, siendo el protestantismo predicado por él, el
dominante en Suiza y en Holanda, así como el que regiría a los hugonotes
franceses, los presbiterianos escoceses o los puritanos ingleses, y otras
comunidades de tendencia calvinista surgidas en países como Hungría, Polonia o
Alemania.
Contando el Pontífice Paulo III con el importante apoyo de
la Inquisición
y de la Compañía
de Jesús, convocó el Concilio de Trento, que tuvo su comienzo, el 13 de
diciembre de 1545. Este, tras múltiples interrupciones que determinaron tres
etapas, en las que se desarrollaron veintidós sesiones, después de dieciocho
años, finalizó el 4 de diciembre de 1563, bajo el mandato del Papa Pío IV. En
este Concilio, que fue el más largo de la historia, cuyo tiempo de duración se
conoce como “Periodo Tridentino”, se consiguió una reorientación general
de la Iglesia ,
definiéndose con precisión sus dogmas esenciales, y logrando a la vez, el
acuerdo relativo a la adopción de enérgicas decisiones que condujeran a poder
llevar a buen fin la
Contrarreforma.
Aunque el Concilio
de Trento no consiguió reunificar la Cristiandad , si supuso para la Iglesia Católica
una profunda catarsis, abordando la reforma de la administración y disciplina
eclesiásticas. También eliminó muchos abusos flagrantes tales como la venta de
indulgencias o la educación de los clérigos, obligando asimismo a los obispos a
residir en su demarcación para de esta forma impedir la acumulación de cargos.
Hola! Interesante entrada. Veo que sigues en tu empeño de ir encajando piezas del puzzle de la Historia.
ResponderEliminarHe leído en algún libro que una cosa que a la Iglesia católica le parecía mal es que la gente leyera por sí misma los libros religiosos (a la iglesia católica lo de la independencia de la gente le gusta poco...) pero los protestantes sí impulsaban. esas lecturas individuales, así que la Reforma de Lutero al parecer contribuyó a desarrollar la imprenta y a que se extendieran las lecturas individuales, y que de ese modo cambiara la relación de la gente con el libro; de las lecturas colectivas se fue pasando con el desarrollo de la imprenta a la lectura individual. Es que me he acordado de todo esto según leía tu entrada.
¡Saludos!